Ventas informales en las calles de San Gil

¡Santandereanos, siempre adelante!, ¡Santandereanos, ni un paso atrás!”, es una de las frases destacadas del himno departamental que exalta el coraje, la tenacidad y “berraquera” de los santandereanos por salir adelante.

 

Alrededor del Parque La Libertad de San Gil se encuentran los trabajadores informales que día y noche salen a ofrecer sus productos a los sangileños y turistas. Aunque cada uno tiene una historia de vida diferente, coinciden en el orgullo que sienten al ejercer su labor.

Con una gran sonrisa, el joven en su primer día de trabajo recorre toda la ciudad en busca de personas que quieran contribuir mediante la compra de manís o galletas a una fundación que ayuda a los jóvenes en la rehabilitación de drogas.

Las clientes aman comprarle, hablar con ella y disfrutan de su compañía. Su amabilidad hace que el cliente local, nacional e incluso internacional no solo consuma un buen café, sino que se lleve una grata experiencia. Le pone todo el entusiasmo a su trabajo porque es el sustento de su familia y la mejor forma de ser independiente.

Subsistía con las monedas que los transeúntes le regalaban, y por cuestiones de la vida, como él mismo dice, decidió alquilar el pequeño negocio y producir su propio dinero. Con una sonrisa tímida cuenta que la gente prefiere su café tradicional y aprovecha la noche para hacer su mejor venta, cuando los otros vendedores ya se han marchado.

Para ella llegar a su trabajo no es nada fácil, tiene que emprender un largo camino desde una vereda, a pesar de la lluvia o el sol, sin embargo, todos los días hace el esfuerzo por el bienestar de su hijo, y se siente recompensada con la gratitud de los clientes, lo que le inspira más amor hacia su labor.

Ser de otro país ha dificultado sus oportunidades labores, por lo que, optó por vender helados en los calurosos días de San Gil, y para ser su primer día de trabajo obtuvo buenos resultados, ella menciona que la clave está en tener una buena actitud para vender y transmitir alegría a las personas.

Ser vendedor informal es un trabajo que muchas veces suele ser un problema para las ciudades, pero en realidad es la muestra de personas trabajadoras que bajo cualquier condición salen día a día a buscar el sustento de su familia.

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